martes, 13 de noviembre de 2012



Crónica de una acción al margen de la ley

Me robaron la bici. Esta frase, desgraciadamente, es bastante común y ya no sorprende. El caso es que como a mucha gente, a mí me pasó hace un año. Una Gitane de carretera pasó a manos de un ladrón y éste, supongo, la vendió. 

La bici, como para mucha gente, es mi medio de transporte por lo que fue, hablando claro, una putada que me la robaran. En el trabajo soy el chico-que-viene-en-bicicleta -aunque ahora viene más gente en bici- y pronto se enteró toda la empresa que me habían robado la bici. Uno, a raíz de escuchar el comentario, me escribió y me dijo que lo sentía y que si estaba interesado en comprar su bici de carretera que tenía en el trastero muerta de asco. Le dije que le hiciera fotos y que me las mandara. Y así es como llegó a mis manos mi Olmo San Remo. 


Estas son las fotos que me pasó el de mi trabajo.





A la bici le tuve que hacer unos arreglos. Le cambié ambas ruedas, la llanta de detrás estaba un poco ahuevada, como de haber sufrido un accidente. La pena es que las llantas eran Mavic y yo se las cambié por unas cualquiera, en principio iba a ser temporal pero acabaron siendo sus ruedas. También le cambié los pedales, tenía uno roto. Le puse unos pedales Notario de carretera antiguos. Otra cosa que hice fue quitarle las fundas de las manetas de los frenos. Debido al paso del tiempo, el plástico se había convertido en una especie de chicle pegajoso. Haciendo esa tarea rompí una pieza de la maneta del freno izquierdo, me insulté mucho, pero el freno funcionaba perfectamente así que me perdoné un poco. Luego la engrasé y la limpié. Más tarde me regalaron un precioso sillín de muelles, tipo Brooks pero de piel sintética y acolchado. Como el de la imagen pero con muelles. 
Perfecto, todo como la seda, aunque la verdad es que siempre me recriminaba no meterle más mano y restaurarla mejor. Siempre que la cogía lo primero que pensaba era en comprarle unas fundas a las manetas de los frenos. Era simplemente ir a una tienda de bicis, comprarlo y ponerlo, pero ya se sabe, pereza, falta de tiempo, excusas vamos. Al final ya la tenía más o menos decente, una Olmo San Remo del 89, del 50 aniversario de Olmo. Cuadro Oria Hi-Tension de talla 56 y group set Shimano Exage Sport. 


Como la Gitane me la robaron atada con una U y un cable de estos que unes a la U, desconfiado, me compré una cadena para moto Luma y un candado Asus. Quitaba la rueda delantera con el cierre rápido, la ponía junto a la trasera y así ataba el cuadro, las dos ruedas e incluso cogía el sillín.

Bueno, pues hace dos semanas me la robaron. ¡Otra vez no! Rabia, odio, frustración, impotencia, ya os podéis imaginar. Siempre la subo a casa y duerme junto a la bici de mi compañero de piso, pero como es normal y al ser un medio de transporte, hay veces que no puedes guardarla en un lugar seguro y te ves forzado a dejarla en la calle. Hay gente que ni si quiera puede guardarla en casa. Tampoco creo que sea una locura dejar tu bici atada en la calle, no tendría que pasar nada.

Pensé en hacer una denuncia, pero por experiencias que había escuchado sabía que no iba a solucionar nada. De hecho la policía no registra el robo de bicicletas, no hay datos de robos de bicicletas, sólo quedan registradas como un pequeño hurto, al nivel de un abrigo, de una mochila o de un teléfono móvil, sólo pueden presentar aproximaciones. Eso es lo que tengo entendido, espero equivocarme. Lo más seguro es que me equivoque. El caso es que decidí no denunciarlo y abrir una investigación por mi cuenta. Siempre he sido bastante peliculero. De pequeño me gustaba mucho Basil, el ratón superdetective.

Me la robaron la noche de un jueves a un viernes. Cuando veo que me la han robado, lo primero que pienso es en recuperarla. ¿Cómo? ¿Qué habrá hecho el ladrón? Me planteo millones de opciones y el abanico de posibilidades es infinito. Una opción era que el ladrón la hubiera vendido por la calle esa misma mañana, por no sé, ¿20€? Pensé que como era viernes podían haberla vendido, recién sacada del horno, en Los Encants (mercado de segunda mano en Glòries que hay los lunes, miércoles, viernes y sábados) pero para cuando me di cuenta, ya estaba cerrado. Al día siguiente con mi compañero de piso fuimos a los Encants para ver si la veíamos. Miramos dentro y fuera, pasando por los maleantes de la periferia y por los puestos de piezas sueltas de dentro. Miramos por todos lados y nada. Era probable que esperaran un tiempo hasta venderla, para que la tormenta se calmara y la víctima diera su bici por perdida. 

Luego estaba Cash Converters. ¿Cuántas tiendas hay en Barcelona? ¿Por cuál empezar? ¿Quién dice que no habría intentado venderla en una Cash Converters de fuera de Barcelona? La había robado en Barcelona, era bastante lógico ir por ejemplo a un Cash Converters de Sabadell y venderla allí. Después, sinceramente, Cash Converters es de las tiendas más sucias que existen y ¿no creéis que ellos, Cash Converters, no saben que la gran mayoría de los productos que venden son robados? Apuesto a que los productos que compran en una tienda, se venden en otra. Es de sentido común, sí, es verdad, aquí he derrapado. Igualmente se hablará de repartir el stock por las tiendas y así ofrecer la misma variedad de productos en todas ellas, pero mira, también así se matan dos pájaros de un tiro y siguen con su turbio negocio, también lo de las cámaras de seguridad pero bueno. Por lo tanto, mi bici podría estar de camino a un Cash Converters de Girona o de Reus. 

Otra vía era Internet, ese terrible monstruo, ese pan de cada día. Todo el mundo sabe: eBay, Mil Anuncios, Loquo, Segunda Mano. Comencé, como un enfermo, a empollarme día tras día todos los anuncios que salían de bicis en esas cuatro páginas web. Incluso ya barajaba la posibilidad de comprarme una.  

Fue entonces cuando vi una serie de anuncios raros, un tanto extraños y muy sospechosos. Lo primero que me sorprendió fue este anuncio en Loquo: 200 € - vendo bici de carretera de alta gama OLMO en excelente estado con 1… (Baecelona y alrededores) ¿Qué? Resulta que a la semana aparece un anuncio en nuestra pequeña y gratuita agencia de alquiler de habitaciones Loquo, que dice que se vende una bici de carretera marca Olmo. Oler a chamusquina no, lo siguiente. El problema y en cierta manera lo raro era que ponía una foto de una bici que no era la mía. Era ésta, una bastante genérica. ¿Es una Olmo?





No se aprecia nada en absoluto. Pero claro, es bastante estúpido subir fotos de una bici robada, ¿no? Por lo que entonces buscas por internet una bici que más o menos se le parezca y pones esa. No sabía bien bien qué hacer.

Como he dicho antes, me empollé día tras día miles de anuncios de bicis. Adquirí bastante experiencia. Vi como la gente escribe los anuncios, cómo pone las fotos, los titulares que escribe, si detalla mucho la bici, si no, precio/calidad de la bici, una serie de cosas que como es normal, una persona lo hace de una manera y otra, de otra. Mirad esto de a continuación, estos tres anuncios.




160 € - bici de carretera marca COLNAGO con 14 marchas, en muy buen estado de pintura y (BCN) 
160 € - bici de carretera marca ZEUS de años 80 con 14 marchas, componentes de aluminio, (Baecelona y alrededores)

Y el que había comentado de la Olmo:
200 € - vendo bici de carretera de alta gama OLMO en excelente estado con 14 marchas, ru (Baecelona y alrededores) 

Uy uy uy, como vuela el copia y pega aquí. ¿Colnago por 160€? Ponme tres. Después, ¿una Zeus, esa Zeus, por 160€? Joder, ¡ponme ocho! A parte, esa manera totalmente mecánica del contenido de los anuncios y en los tres tan igual. ¿Lo veis no?

Otra cosa, cuando subes una foto a Segunda Mano de algo que quieres vender, Segunda Mano le pone automáticamente una marca de agua que dice Anuntis. Entonces, ¿qué hace una imagen en Loquo con una marca de agua que ponen en Segunda Mano? Sí, ha sido descargada de Segunda Mano y subida como foto propia en Loquo. Como antes que entrabas en chats y hablabas con chicas y te pedían una foto y tú ibas al Google y le pasabas una de un chico que no eras tú y que por supuesto era más guapo, muchísimo más guapo. ¿No lo hacíais? Joder, pues yo sí.


Me gustan mucho las bicis y visito muchos blogs y páginas web de bicicletas clásicas y esa Zeus me sonaba terriblemente porque, sinceramente, ¿no os ha enamorado? Bicis así no se olvidan fácilmente. Como digo, me sonaba muchísimo, igual de haberla visto en algún blog. Como ya sabréis hay gente que se dedica a restaurar bicis y luego las venden. Gente que hace lo que más le gusta en la vida y se gana el pan con ello. Se merecen todo el respeto del mundo y un fuertísimo aplauso. Esas personas usan esas plataformas (mil anuncios, loquo, etc.) para vender las bicis. Mirad.  



Me suena esa foto. ¿500€? Vaya eso ya me cuadra más. Espera, ¿qué fecha pone? 19 de Septiembre. Uy, espera, ¿qué pone ahí? Asturias. ¡Puxa Asturies dixebra! Y claro, tiene la marca de agua Anuntis porque es un anuncio de Segunda Mano.

Pero bueno, no nos precipitemos y pensemos con calma. Puede ser que vayas a vender algo y prefieras poner, con toda la buena voluntad del mundo, una imagen encontrada por internet antes que la de tu móvil de X megapíxeles que se ve borrosa. Vale, ¿pero y si sumas lo de antes?

Seguimos, esto no puede parar. Si veis los anuncios sospechosos de antes difieren en una cosa. Esa cosa es el número de teléfono. Vaya, pero eh, yo puedo tener perfectamente ocho teléfonos móviles con números diferentes. Uno para llamar a la churri, el otro para llamar a la mami, el otro para llamar al Jose de la plaza, el otro para llamar al telepizza los domingos por la noche y así sucesivamente. El siguiente paso que hago es poner esos teléfonos móvil en nuestro nuevo Dios, Google. Pongo los dos y de varias maneras. El del anuncio de la Olmo es 672 540 129. El número que aparece en la Colnago y en la Zeus es el mismo pero ortotipográficamente escritos diferente 698 44 76 67 y 698 447 667. ¡Ay pillín qué trucos! Todos aprendimos que el orden de los factores no altera el producto. Bueno, el resultado que Google ofreció fueron varias entradas de Loquo, normal, pero entonces le di a Imágenes y vi esto




Vaya, pones un número de teléfono en Google Imágenes y te aparece una retahíla de bicis de todos los tipos. Y todos te llevan a Loquo. Dadme el permiso de decir que para nada estoy en contra de esas plataformas (Loquo, Segunda Mano, eBay, Mil Anuncios). De hecho las he usado muchas veces y no he tenido ningún problema, todo lo contrario. Seguimos.


Entre todo esto cometí un error. Ese fallo fue enviarle un correo electrónico desde mi cuenta personal al tipo de la bici, preguntando sobre la Olmo. Quería hacerle una pregunta tonta para conseguir que me enviara más fotos. Básicamente le pregunté que si se podía quitar la cinta del manillar y poner otra, que no me gustaba el color rosa (ver foto arriba) y lo acompañé de un simpático jeje. El tío me contestó que claro que se podía cambiar. Aquí el mail..



Objetivamente es bastante ridículo. Pues claro que se puede cambiar la cinta, zoquete. 

Cuando vi que respondía a los mails sin problemas decidí crear un personaje y cerrar el pico de mi cuenta personal. Me hice un gmail con el nombre inventado de Leo Voland. Ya no era yo, ahora era el increíble Leo Voland. En la red leo.voland@gmail.com nena. Desde esa cuenta me comuniqué con él y contestó también. Más tarde le llamé, “Hola, soy Leo, te llamaba por lo de la bici, te he enviado un correo”. Al principio hice la locura de poner acento francés o ruso. ¡Yo qué sé! Después no pude continuar con esa divertida farsa y hablé en perfecto castellano. Lo primero que noté es que él no era de aquí, tenía acento extranjero, quizás marroquí. En mi trabajo trato con un chico marroquí encantador y el acento del tío ese me recordó al de él, el de mi trabajo. Pero tampoco lo podía confirmar, claro.

Un pequeño comentario, desde ya y hasta que acabe el relato y más allá, quiero dejar bien claro que no quiero vincular de ninguna manera el robo con la inmigración, de hecho rechazo con todas mis fuerzas ese asqueroso tópico aunque no niego que en ocasiones se dé. Queda zanjado y no abro temas superfluos. 

Continúo. Intenté quedar con él esa misma tarde pero me dijo que no podía ir hasta Barcelona, que él vivía en Lloret de Mar. “Mierda” pensé, “si tengo que ir yo a por ella no sé cómo lo haré “. Me dijo de quedar en un punto intermedio pero que tendría que ser a partir de las 18:30, que ahora estaba trabajando. Lo vi tan complicado que me quejé. Como vio que estaba perdiendo un cliente me soltó que el sábado sí que venía a Barcelona y que nos podíamos encontrar. Le dije que vale y le pregunté sobre qué hora. Me dijo que a partir de las 18:30, que es cuando sale de trabajar. Vaya, un tipo trabajador que trabaja el sábado también hasta las 18:30, pero bueno, puede ser, existe gente así de trabajadora. El caso es que le dije de quedar sobre las 19:00 en Navas, que vivía allí. Obviamente no vivo en Navas. El tío me dijo que sí y que ya me llamaba. Colgamos y un poco decepcionado volví a casa.

Llegó el día siguiente y esperé con ansia la hora. Tenía un plan, bueno o malo pero tenía un plan. La cosa era quedar con él, ver la bici y si en efecto era mi bici, pedir si la podía probar y entonces salir corriendo con ella como nunca he corrido en la vida. En el caso de que no fuera mi bici y fuera la de la foto, diría que no me interesa y volvería a casa a empollar más anuncios de bicicletas.

Mi plan fallaba por muchos sitios y otra vez se presentaban infinitas posibilidades. Desde que el tío saliera corriendo y me pillara (cagada), hasta que yo mismo, de los nervios, cayera de la bici (patético). Pasé todo el sábado por la mañana así, pensando y barajando las cartas del azar. Mientras pensaba estaba en el ordenador, navegando en internet, matando el tiempo. De golpe grité “HIJO DE LA GRAN PUTA”. Grité tanto que mi compañero de piso vino a mi habitación corriendo y me preguntó que qué pasa. Lo que pasó es lo siguiente.


Guapísimo. Me envió las fotos de mi bici por correo electrónico. Y por supuesto, lo subió a Loquo.




Si estás atento habrás podido ver que al tío le encanta lo de ahorrar tiempo y se marca otro copia y pega estupendo. El texto del correo es el mismo que el del anuncio de Loquo. 

Yo ya no cabía en mi, pero había un problema muy serio en todo aquello. El mail que habéis visto con el “te paso las fotos!!” lo envió a mi correo personal y no al de Leo Voland. El tío se había hecho la picha un lío y me lo había enviado a mí. Pero, ¿se había liado o lo estaba haciendo aposta? Nunca hay que subestimar al enemigo. ¿Me había pillado? ¿Ha entendido que Leo y yo somos la misma persona? Joder, vaya peliculón. De golpe, me di cuenta de una cosa. Cuando vi la previsualización de los archivos adjuntos en el mail, las fotos de mi bici, la identifiqué al momento y ya entré en ese bucle de repetir una y otra vez “hijo de puta”. Luego se sumó lo de que me las había enviado a mi correo personal. Todo eso hizo que no abriera las fotografías en grande. Cuando conseguí calmarme las abrí y me di cuenta de varias cosas. A parte de ultra confirmar que era mi bici, observé diferencias. Había cambiado los pedales, ahora son unos de estos que van anclados a las zapatillas, rojos y gastados. El sillín, mi precioso sillín de muelles había sido substituido por uno cutrísimo. También vi que había cambiado las cubiertas. Pero sobre todo no podía quitarme de la cabeza lo del sillín ¡Mi sillín no! Si antes no cabía en mi, en aquel momento no cabía en la habitación. Hablé con mi compañero de piso pero él se tenía que ir a ensayar. 

Eran alrededor de las 16:30 y había quedado con el ladrón a las 19:00, quedaba poco tiempo.

Al final me superó un poco la situación y decidí hacerlo legal, ahora que tenía pruebas contundentes llamé a la policía. Claro, ¿cómo explicas todo esto? De entrada le solté un “Hola, ehmmm… mira… es que…” y acabé contándole toda la epopeya. Creo que dentro de la sobrexcitación supe explicarme bien, incluso llegué a hacer alguna broma “sí, y ahora a las 19:00 he quedado con él. Cuando le vea le voy a partir la boca y le voy a matar. No, es broma jejeje”. A veces puedo llegar a ser muy gracioso cuando uno no tiene que serlo. 

Estuve hablando con el policía más de 20 minutos, la verdad es que era muy amable, pero no me solucionó nada. Todo implicaba tanta logística y tanto papeleo que resultaba imposible ver la luz al final del túnel. En principio él tenía razón. Le expliqué mi precario plan, sí, al cuerpo de policía. Le dije que pensaba quedar con el supuesto ladrón y salir corriendo con la bici. Yo lo que le pedía era que enviaran a unos secretas para tener apoyo por si la cosa se ponía turbia. Ya he dicho que soy bastante peliculero. Vamos, que al final con la policía nada. Volví de nuevo a la romántica idea de recuperar mi bici al margen de la ley. Pronto elaboré otro plan. Lo que fallaba en el anterior era que no tenía las espaldas cubiertas y pensé en cómo cubrírmelas, claro. Llamé a mi amigo y le expliqué todo a la velocidad de un rayo, es un tío listo así que lo pilló rápido, no tuve que hablar con él más de 20 minutos. El nuevo plan era que él me acompañaría con su cámara de fotos (que también graba vídeo) y estaría a una cierta distancia haciendo fotos de cómo yo quedaba con el supuesto ladrón. En parte porque también quería que el tío quedara registrado. Si yo huía con la bici, pues eso no había cambiado, y tenía algún problema, mi amigo podía venir a ayudarme o llamar a la policía. Pues bien, le dije a mi compinche que había quedado a las 19:00 en Navas. Él y yo quedamos a las 18:30 en Clot para ir andando con tranquilidad a Navas. Como he dicho antes, a veces puedo llegar a ser muy gracioso cuando uno no lo tiene que ser. Pensé que podría ser divertido ir a la cita con el de la bici completamente camuflado. También por si un día iba por la calle y me reconocía, no me partiera la boca. Mi intención era crear un Leo Voland real, con cara y ojos. Primero, mi chaqueta es reversible así que iría con la parte que nunca llevo puesta. Segundo, yo llevo gafas, Leo Voland no llevaría. Esto era un problema porque yo iba a hacer de Leo Voland y claro, yo sí que necesito gafas, pero le daba un punto de emoción extra. Y tercero, el punto más importante, me pondría peluca y una boina. Joder, era perfecto. Me lo probé todo y me hice estas fotos.


Madre mía, era perfecto. Comencé a pensar en una cosa. Si me dejaba probar la bici era bastante probable que me pidiera que le dejara la cartera, o el móvil, o cualquier cosa de valor, simplemente para tener la seguridad de que no me iba a ir con ella. Gracioso, ¿no? Vamos, que necesitaba algo que tuviera valor para él pero que yo sabía que iba a perder. Entonces tuve la genial idea de escribir una nota, guardarla en un sobre y fingir que el contenido de ese sobre eran los 200€ que pedía. La situación la veía como un “sí sí, toma, coge el dinero para que no pienses que me voy a ir con ella, jeje”. Al entregarle el sobre él ya entendería que ahí está el dinero. No es ninguna locura llevar 200€ en un sobre cuando vas a comprarte algo, ¿no? Quiero decir, que esa opción estaba bastante bien. Además, si el ladrón intuye que ahí hay dinero, encantado. El desenlace de mi idea consistía en que, al huir con mi bici y ver que se la había jugado bien jugada, suponía que sólo por curiosidad, el ladrón abriría el sobre. Entonces allí, en vez de billetes, encontraría la nota que le escribí, es la siguiente.



Lo de “fuego camina conmigo” es un pequeño lujo que me quise marcar. Un toque de elegancia. Me gustaba la idea de hacerle referencias culturales a un ladrón de bicicletas, al tío que me había robado la bici, y quizás despertar su curiosidad. En la vida siempre tienes que aprovechar cualquier momento para despertarle la curiosidad a alguien. Como veis, el doble subrayado que le hago a Leo Voland me sale bastante como el orto, pero joder, disculpad, estaba muy nervioso. La caligrafía también deja un poco que desear y cometí una falta de ortografía, policía. Vale, pues ya estaba listo. Salí de casa y cogí el metro para ir al Clot, mi amigo me esperaba. Cuando salí de la estación, él ya estaba allí. Nada más verme me reconoció y comenzó a reírse, me dijo “¡Pero dónde vas así tontaína! Anda, quítate eso”. Yo le intenté convencer de que era perfecto y le expliqué las razones, que era para que no me reconociera y todo eso. Finalmente me dijo “Pero tío, que es puto plástico, que brilla con la luz de las farolas” y consiguió convencerme. Me la quité pero igualmente me pareció un buen plan lo de que se viera que era una peluca. Quiero decir, si tú eres un ladrón de bicis y vas a vender una que has robado y te aparece un tío con una peluca, en seguida comienzas a preguntarte “¿Pero qué coño hace este tío con peluca?” entonces en su cabeza sólo existe la idea de la peluca y lo de que está vendiendo una bici robada pasa a un segundo plano y  entonces pam, se despista y me largo con la bici. Pero bueno, con la peluca en el bolsillo fuimos camino a Navas. 

Exactamente había quedado con el ladrón en la salida del metro, justo en la plaza esa que hay con una iglesia muy loca que parece una pirámide. Cuando llegamos allí estudiamos el terreno y pensamos donde iban a ser nuestras posiciones, pero surgió un pequeño imprevisto. En la iglesia había una misa multitudinaria. Lo juro. No entendíamos nada. La gente no cabía dentro y parecía ser un evento muy esperado pues nos encontramos con que habían desplegado un sistema de cámaras de circuito cerrado. Me explico: habían montado una carpa enorme fuera de la iglesia con una pantalla gigante donde estaban proyectando lo que estaba ocurriendo en ese mismo instante dentro de la iglesia. Con altavoces y todo, no escatimaron en nada. Todo ese tinglado católico-festivo era un contratiempo porque igual persuadía al tipo de quedar allí habiendo tanta gente. El caso es que ya eran cerca de las 19:30 y no se presentaba. Le llamé al teléfono, me lo cogió y le dije “Hola, soy Leo, que habíamos quedado para lo de la bici” a lo que él respondió que no habíamos quedado en nada. Le dije que ayer le llamé y que habíamos quedado hoy a las 19:00 en Navas, en la plaza de la iglesia. El tío me dijo que estaba esperando a que le confirmara algo por correo electrónico porque, atención, me había enviado fotos de la bici. Aquí entré en estado de shock. Pero si me las había enviado a mi correo personal, no al de Leo, ¿qué quería decir aquello? Improvisé y le dije “no, a mí no me has enviado fotos, yo soy Leo”. Parece ser que el tipo estaba delante del ordenador y me verificó que “sí sí, Leo, te he enviado las fotos”. Me hice el tonto y dije que igual no me había llegado el mail. Vaya cagada. Sentí que se me escapaba mi Olmo y que antes estaba muy cerca y ahora era tan solo una espejismo. Intenté controlar la situación y le dije de quedar al día siguiente, me dijo que vale, que mañana domingo sin problemas. Colgamos y fui corriendo hacia mi amigo, porque de los nervios había llegado casi hasta Plaça Catalunya. Le dije al compinche que mierda, que tendrá que ser mañana. Fuimos a mi casa y en efecto, a la vez que me había enviado el mail con las fotos de mi bici a mi correo personal, también las había enviado al de Leo. Bebimos un poco de vino, escuchamos unos temas y fuimos a su casa, donde se encontraba el Equipo Rancho, la familia. 

Una vez allí les explicamos lo que había pasado. Entonces surgió la maravillosa idea de ir todos al día siguiente a por la bici. Me fascinó la idea y la llevé un poco más lejos. Tuve otro plan. El plan consistía en escribir la situación en Facebook y que se apuntara mucha gente. Lo que puse fue lo siguiente.



Empecé a soñar con un nuevo mayo del 68 para recuperar mi bici. Que surgiera improvisadamente una cadena gigantesca de mensajes virtuales con el motivo Recuperemos una bici robada, mañana a las 14:30 en Navas (L1), en la plaza de la iglesia. Gracias a las redes sociales llegaría a mucha gente y se compartirían estados de Facebook, trend topic en twitter, olas de sms que acaban con un pásalo y todo eso, lo veía perfectamente. Un 15M de indignados por el robo de bicicletas. El pueblo, unido, jamás será vencido. 

Puse que éramos doce personas, mentira, confirmados éramos seis. Tenía que venderlo como algo muy serio, que había gente implicada. Al poco rato aquel estado de Facebook se revolucionó y comenzaron a llover comentarios y likes como si lo fueran a prohibir. Llegó a tener 37 likes. Perfecto, la gente estaba entregada. El plan de que fuera algo masivo parecía real. Más de treinta personas para recuperar una bici e intimidar a un ladrón. Después fuimos al Paral·lel a tomar algo. Allí, gracias a los smartphones, había gente que ya se había enterado e intenté reclutar a algunos más. El ensalzamiento de la amistad y la empatía debido al exceso de alcohol se notó rápido y confirmé la asistencia de muchos más. Todo sobre ruedas.

Al día siguiente volvimos a repasar el plan. Todo el mundo quedaba a las 14:30 en Navas (L1), en la plaza de la iglesia. Se quedarían por allí como un grupo de colegas que se ven la tarde de un domingo. A las 15:00, cuando llegara el tipo con mi bici, yo, mejor dicho, Leo Voland, iría con mi compañero de piso a verla. Cuando ya estuviera identificada se le diría al ladrón que esa era mi bici y que me la había robado, de pronto haría una señal con la mano y el resto de personas vendrían hacia nosotros. Le diría al ladrón que le estaban sacando fotos y grabando en vídeo y que también se estaba llamando a la policía. Joder, me imaginé haciendo un gran silbido, silbo muy bien, y entonces hordas de gente saldrían de todos lados. Saldrían de todas las esquinas, de detrás de los arbustos, caerían de los árboles. Todos gritando, de forma pacífica, que basta ya de robos de bicicletas. Estuve apunto de llorar de la emoción. Me motivó mucho todo eso. Bueno, parecía que todo estaba listo, los motores estaban apunto, la maquinaria se puso en marcha. 

Fui a mi piso a encontrarme con mi compañero. Desde allí nosotros saldríamos como comando X, el comando Y iría por otro lado. Por el camino le conté a mi compañero de piso que yo me haría pasar por Leo Voland, que es quien había mantenido contacto con el ladrón. Él se animó y me dijo que él se haría llamar Xavi. Perfecto, esa era la actitud. Llegamos al punto neurálgico de la operación. Esta vez no hay ninguna misa multitudinaria, di mil gracias a Dios. Mi compañero de piso y yo, mejor dicho, Xavi y yo, Leo, nos sentamos en un banco. Al cabo de un par de minutos llegarón los demás. Éramos un total de nueve, ni los 37 likes de Facebook ni los miles que yo me imaginaba. Éramos los del Rancho, la familia. Cada uno tomó posición y vi como mi amigo comenzó a hacer fotos. Llegan las 15:00, no parábamos de mirar a un lado y a otro. Todo el mundo podía ser aquél tipo, todo el mundo que pasaba excepto las nueve personas del equipo, eran el enemigo a batir. Juro que si hubiera tenido un arma, hubiera perdido los papeles y hubiera empezado a disparar como un loco. La tensión era máxima, la hora del té se había transformado en la hora del terror, la hora del infierno. Vaya drama. 

De pronto apareció un coche y aparcó delante del parque. Bajó un hombre no muy alto y ancho de espaldas. Fue al maletero, yo muy bajito le dije a Xavi, “me cago en la puta, mira, mi bici”. El tipo estaba sacando una bici del maletero, con la rueda desmontada. Una vez sacó todo, la montó y fue hacía el parque. Intenté comunicarme con el otro comando, pero no había manera. Le dije a Xavi que le iba a mandar un sms a nuestro amigo, el que estaba haciendo fotos. Él me dijo que ya le enviaba él un whatsapp. Joder, viva la puta mierda del 2.0 de los huevos, perdón, pero es que estaba de los nervios. Ellos también se dieron cuenta y nos miramos, de punta a punta del parque, confirmando todo lo que estaba pasando. Cogí mi móvil y lo puse en modo vibración. Pasaba de que el tío me llamara y sonara la melodía por todo el parque. Entonces el tipo se puso a comprobar mil cosas de la bici, comenzó a hacerle una especie de ITV loquísima y eterna. Le dio la vuelta, giró los pedales, cambio de marchas. Dios santo, ¿cuando iba a parar ese check this out? Cuando el ladrón consideró que ya estaba apunto, me llamó. Aquí está la foto de cuándo cogió el móvil y se dispuso a llamarme.



Yo, Leo Voland, contesté al teléfono. “Hola, soy David, ya estoy aquí con la bici” me dijo. ¿David? Madre mía, ¿quería decir eso que yo era Goliat? ¿Qué clase de magia negra estaba intentando hacer? ¿Qué tipo de metáfora oscura y retorcida era esa? ¿Qué mierda de referencia mitológica era aquella y por qué? Estaba claro, lo sabía todo y era muy inteligente. Me estaba intentando decir, advertir de alguna manera que aunque yo fuera más grande, como Goliat, porque éramos nueve personas, él iba a ganar la partida. Él, el pequeño David, iba a destrozar una vez más a Goliat. Como no había tiempo no le pude explicar esa teoría a Xavi, así que fuimos donde estaba el tío con la bici. 

Cuando llegamos, Xavi y yo, Leo, nos presentamos y le saludamos. Lo peor que podía pasar pasó. Inconscientemente nos presentamos con nuestros nombres de pila. Los dos, primero yo y luego él, un efecto domino del error. Lo de Xavi y Leo se fue a tomar por culo. Vaya señora cagada. Pero supimos remontar e hicimos como si nada. Aquí la foto de “Xavi”, mi compañero de piso y yo, saludándole, en plena cagada.



Yo me guardé las gafas por si al tío le daba por reventarme la cara, no quería que me las rompiera, son muy bonitas. Ya tenía experiencia en eso de que alguien me partiera la boca por proteger algo. Bueno, pues entonces comenzamos con la farsa de comprobar si la bici estaba bien. Aquí foto.



La probamos, tanto yo como mi compañero. Cuando él la estaba probando yo comencé a hacerle preguntas. Le pregunté que por qué la vendía, contestó que porque ya no la usaba, que la tenía olvidada. Le pregunté de qué año era la bici y me dijo que era muy antigua, que la tenía desde hacía mucho tiempo, que era una clásica. Estuvimos hablando durante un rato, preguntando más cosas de la bici. Llegó un punto en que la comedia se estaba alargando demasiado. Gracias a “Xavi”, pude reaccionar. Le preguntó al tío, “¿la vendes por 200€? Me parece un poco cara por las circunstancias de la bici”. Esa última frase fue el pistoletazo de salida, ese me parece un poco cara por las circunstancias de la bici tenía un mensaje oculto, tenía un peso terrible y yo, decidí levantarlo. Con la voz un poco temblorosa y con un charco de pis entre mis pantalones, comencé a decirle, “¿Sabes qué pasa? Que ésta de aquí es mi bici, tú me la has robado”, al hombre se le cayó el mundo encima. “¿Qué? ¿Qué dices?” comenzó a decir, como si no entendiera nada. “Sí, ésta es mi bici y tú o alguien de tu entorno me la robó hace dos semanas” continué yo. Mirándole a los ojos le dije “escucha, no voy a mirar a la bici ni un segundo y te voy a decir que es una Olmo San Remo de 1989, del 50 aniversario de Olmo, en la diagonal del cuadro tiene una pegatina medio gastada donde sale un 50 y debajo Aniversario escrito. También te diré que es un cuadro Oria Hi-Tension de talla 56 y no 58 como dices tú. Seguiré diciendo que todos los componentes son Shimano Exage Sport y si quieres más te diré que normalmente las manetas de los frenos de estas bicis tienen unas fundas pero yo se las quité porque estaban mal. De hecho, para más información te explico, sin mirar la bici eh, que la maneta del freno de la izquierda tiene una parte rota porque quitando las fundas la rompí”. Cogí aire y se lo demostré. Comprendió que no tenía nada que hacer. “Bueno, amigo, sí, es tu bici pero yo no la he robado”. Entonces fue cuando llamé al comando Y. Le dije “mira, ¿ves a esos de allí?” ahí fue cuando hice la señal para que vinieran, “son mis amigos y están llamando a la policía, también te están haciendo fotos y grabando en vídeo”. Cuando llegaron las siete personas restantes de la operación el ladrón ya se vio acorralado. Creo que no perdió los papeles porque sabía que se podría meter en un lío muy gordo. El tipo cambió de estrategia y dijo que esa bici se la compró su mujer hace poco, curiosamente dijo “esta bici la compró mi mujer hace poco en un Cash Converters”. Era un argumento para librarse de muchas cosas, ya sabía el truco del Cash Converters que analicé antes. Apuesto a que ya había vendido alguna bici en el Cash Converters y sabía que era una buena coartada. El caso es que era contradictorio porque la historia que me había contado de que la tenía desde hace mucho tiempo y que la vendía porque no la usaba quedaba destrozada con esa invención de la mujer.

Con la protección de mis amigos comencé a vengarme y a explicarle toda mi investigación, para que se enterara de que había averiguado todo ese chollo que tenía montado de robo de bicicletas. En esta foto la cosa ya está muy tensa.




Comencé a explicarle, “es más, te explicaré varias cosas. También vendiste o has vendido una Gazelle de frenos de varilla, ¿no? Actualmente estás vendiendo una Colnago por 160€ y una Zeus roja por el mismo precio”. El tipo se quedó en blanco. Confesó “sí, estoy vendiendo una una Colnago pero no estoy vendiendo una Zeus”. Cagada por su parte porque ya he puesto antes que tanto el anuncio de la Colnago como el de la Zeus llevaban el mismo número de teléfono. El tío seguía en sus trece “no, vendo una Colnago roja, pero no vendo una Zeus”, “no, la Colnago que vendes es azul, la Zeus es roja, o al menos la foto que has puesto en el anuncio de Loquo, de hecho tienes el mismo número de teléfono en las dos.” le dije y le expliqué lo de las marcas de agua de Segunda Mano y cómo aparecen también en el anuncio de Loquo. “Es mentira” me recriminó. “¿Y lo de la Gazelle de varillas?” le pregunté y me contestó “Sí, la vendí”, “Joder, pues sí que tienes bicis” vacilé. El tío ya se sentía atacado y, hablando mal, cogido por los huevos. Comenzó a emplear otra estrategia y dijo “mira tío, yo no soy ningún ladrón, ¿me ves con pinta de ladrón?”, la verdad es que no tenía pinta de ladrón para nada, pero, ¿alguien es capaz de trazar, hoy en día, la perfecta y correcta imagen de un ladrón? Nos comienza a decir que él tiene su trabajo, que era informático. Me sentía envalentonado y con mucha fuerza, así que le dije, “entonces si eres informático, ¿por qué robas bicis? A ver, si eres informático sabes que en Google queda registrado todo. Te diré que he puesto tus dos números de teléfono en Google y me han salido un montón de bicis. ¿Cómo explicas eso?”. Más o menos la conversación iba así, un toma y recibe, un tremendo pulso, un tira y afloja. Hubo un momento que me enseñó su carnet de identidad, bueno, su permiso de residencia. No me quise acercar mucho y sólo pude comprobar que no se llamaba David, así que yo no iba a ser Goliat. 

Todo se estaba poniendo muy tedioso, así que intenté poner fin a todo ese show, a la misión. “Mira, vamos a hacer una cosa, yo me quedo con la bici y tú te piras. Todos salimos ganando. Porque si no llamo a la policía”, él intentó evitar el tema de la policía. La verdad es que yo también lo quería pues una de las cosas que me dijo el policía cuando le llamé era que si venía la policía, ni el tío ese ni yo nos llevaríamos la bici, quedaría confiscada. Eso no me hacía ninguna gracia así que intenté acabar por las buenas y así se lo dije. “Oye, vamos a hacerlo por las buenas, de verdad, vete por donde has venido, con el coche, y yo me voy con mis amigos y con mi bici y ya está, ¿vale?”, se resistió un poco pero al final aceptó. El tipo quiso fumar la pipa de la paz, quizás para asegurarse de que no iba a contar nada de esto. Al despedirse me tendió la mano, para acabar de bueno rollo. “No, gracias, no te voy a dar la mano” le dije. Y el tío se fue.

Fue un poco patético por su parte e incluso llegué a sentir un poco de pena por él. Todos sabíamos que tenía el coche enfrente, estaba al lado nuestro. Lo que hizo fue lo siguiente, irse, sabe Dios dónde, andando. Supongo que no quería que le identificáramos el coche. Ay, nunca hay que subestimar al enemigo. Como digo, se fue andando y eso que tenía un bonito Volkswagen Passat plateado de cinco puertas con matrícula B 4397 WD esperándole. Igual quería tomar un poco el aire e inventarse alguna historia para contarle a su mujer. Vaya marrón colega, te han pispado la bici que te compró tu mujer. Juro que no querría estar en su situación, todos conocemos a una mujer enfadada. 

Como digo, el hombre desaparece andando por meridiana dirección Glòries y nosotros celebramos el éxito de la misión. Aquí la foto de la victoria, de la justicia. 



Todo esto no quiero que quede como una simple anécdota, una batallita para contarle a los nietos. No quiero que acabe como él quiere que acabe, un “bueno, ya tiene su bici ahora estará calladito”. Voy a redactar un informe y lo voy a entregar a los mossos d’esquadra.

Igualmente me indigna soberanamente todo esto. En verdad, lo que he hecho no es tan difícil, es simplemente querer recuperar lo que es tuyo. He de decir que he tenido mucha suerte. Lo que no entiendo es como no hay un departamento policial que se ocupe de esto. Sólo tienes que pasearte un poco por la red, se ve muy claro. Como ciudadano exijo una seguridad civil. Igual se tendría que invertir menos dinero en lecheras y en antidisturbios y en helicópteros y más en seguridad para el ciudadano. Dejando a parte el relato literario, quiero denunciar eso, a pesar de que suene sensacionalista. Porque el problema no es el problema, el problema es que no se pone solución. Sé que son temas pantanosos y de otro nivel, aunque estén de la manita. Por eso cierro el tema ya, podría hablar largo y tendido, como mucha gente. La gente también habla mucho, y no hace nada. La gente también se queja mucho, pero no se mueve de su sofá. La gente le da muy rápido a un like en Facebook, pero después sólo aparecen ocho y tú nueve. Que no pasa nada, me los quiero a todos, pero es una situación que se puede extrapolar a otros temas y conflictos. Pero como he dicho, ya paro.



Aquí, en grande, la foto del tipo en cuestión. Lo de David era una mentira, como ya he dicho, y su nombre no lo pude memorizar. Lo único que sé es que le gusta Jimi Hendrix y el Rock’n’roll. Igual si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias le hubiera invitado a una cerveza. Y sí, estuvo todo el rato con las gafas apoyadas en sus cejas. No sé, la gente está muy loca.


Fuego camina conmigo.

Firmado, Leo Voland.
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Dedicado a Alba, Rosa, Raul, Raquel, Emma, Mar, Iván y Aitor.
Muchas gracias por ayudarme a recuperar mi bici.

Visto en lahistoriadecomorecuperemibici

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