miércoles, 27 de marzo de 2013

Poco importa si hace frío, calor, llueve o truena. En Granada cada vez hay más personas que se desplazan en bicicleta a su centro de trabajo o de estudios. Un medio de transporte rápido, económico, saludable y divertido y que, según relatan los usuarios que lo utilizan con cierta frecuencia, "una vez que lo pruebas, engancha". Quizás por eso el número de ciclistas en Granada crece sin parar independientemente de la edad, el nivel de ingresos o la profesión.

La pareja de arquitectos formada por Eduardo Jiménez y Yolanda Brasa son dos de las personas a las que no es difícil ver por las calles de Granada con sus bicicletas. Según explican, las utilizan para realizar absolutamente todos sus desplazamientos diarios. Así, cada mañana realizan el mismo ritual. Acuden desde su casa, situada en las afueras de Granada, hasta el centro, donde tienen el despacho.


Una vez allí, aparcan en la misma puerta, "en cualquier señal de tráfico o en una farola", ya que la ciudad "aún no está preparada para la bici y no cuenta con los suficientes aparcamientos".

Desde el momento en el que estacionan en la puerta del despacho, cualquier excusa es buena para salir a dar un vuelta. Y es que, según cuenta Eduardo Jiménez, ir en bicicleta es un auténtico placer, por lo que siempre que tienen que visitar una obra o reunirse con alguien cogen su bicis y, lejos de sentir pereza, se alegran: "todo son beneficios, haces deporte, no sufres los atascos y llegas a los sitios realmente despejado". Ese ritmo les permite recorrer una media de 25 kilómetros diarios "sin demasiado esfuerzo", pues las "bicicletas de hoy día están muy preparadas para todas las fisonomías y los trayectos en Granada no son excesivamente largos".

Cuando la meteorología no acompaña, esta pareja de arquitectos tampoco encuentra problema. Según indica Yolanda Brasa, hace poco encontraron unas prendas impermeables muy eficaces, "ropa de vela" con las que consiguen no mojarse en los días de lluvia. Una ropa que, además transpira lo suficiente, pues el sudor es otro de los impedimentos que suele encontrar la gente a la hora de decidirse a coger la bici. Algo que para ellos es impensable, pues "en verano no sudas con la brisa y en invierno, eligiendo las prendas adecuadas, tampoco".

Aunque se muestran totalmente a favor del uso de la bicicleta, consideran que también es necesario el fomento del transporte público, "que es importante a la larga", aunque para ellos las prácticas más beneficiosas son las que hacen "que la gente se mueva de una forma sostenible, sin consumo, contaminación y que mejore su salud".

En el ámbito de la educación, numerosos profesores y alumnos también han visto en la bicicleta su mejor aliado para ir a clase. En este sentido, Eduardo Jiménez recuerda cómo cuando empezó a dar clase en la Facultad de Arquitectura de Granada era uno de los pocos que iba en este medio de transporte. Sin embargo, tiempo después le encargaron el diseño del aparcamiento de bicis. Un espacio que al principio siempre estaba vacío y que en los últimos tiempos se ha quedado pequeño debido al abundante número de estudiantes y profesores que acuden de esta forma a la Universidad.

En facultades como Bellas Artes también es fácil ver un auténtico fluir de alumnos que acuden al centro en bicicleta. Pero también profesores como Víctor Borrego, que da clases de Escultura en esta facultad y que acude todos los días en este medio de transporte desde hace dos años por "plena convicción". Según explica, en "la bicicleta descubres un mundo que en coche sería imposible conocer", y además considera que es un transporte muy competitivo con respecto al resto de vehículos".

Lo mismo le ocurre a Rafael Jesús Olivares, director de la biblioteca del Colegio Máximo (Facultad de Comunicación y Documentación), que piensa que moverse en bici por Granada es un auténtico placer, pero además, supone una reducción considerable de gasto energético y en definitiva, ayuda a preservar el medio ambiente. Por eso cada día coge su bicicleta para ir a la Facultad que está situada nada menos que en el Campus de Cartuja, a pesar de que se trata de un camino bastante duro. Por eso Olivares decidió comprarse una bicicleta con una pequeña batería eléctrica "que ayuda a subir cuestas como la de Cervezas Alhambra" para llegar hasta la facultad con mayor facilidad.

Entre sus motivaciones para desplazarse en bicicleta, Olivares reconoce que la mejora de su salud es una de ellas, pero la fundamental es la protección del medio ambiente. "Hay que pensar en el modelo de sociedad que vas a dejar, no sólo a tus hijos, sino también a tus nietos y tus bisnietos, a todos los que se quedan cuando no estemos aquí". Y es que, según remarca, hace tres años iba en coche al trabajo, pero pensó que la humanidad terminaría pagando "el abuso realizado sobre el medio ambiente".

El Hospital Virgen de las Nieves también es un ejemplo modelo en políticas de transporte sostenible. Hace dos años planteó un ambicioso proyecto de movilidad con la intervención de la organización granadina Biciescuela. Entre las actuaciones realizadas destaca la de impartir cursos de Seguridad Vial para que las personas se desplacen de forma segura por la calzada y la construcción de dos grandes jaulas en el interior del hospital para que los trabajadores puedan dejar la bicicleta guardada en un sitio seguro.

Actuaciones que Raúl Hoyos, pediatra en el Hospital Materno Infantil, aplaude, pues gracias a la jaula puede trabajar tranquilo a sabiendas de que la bicicleta se encuentra en un lugar seguro. La falta de parkings es uno de los grandes problemas que encuentran los usuarios de bici, que en general terminan por utilizar las señales de tráfico para atar los candados, lo que no garantiza que algún gracioso se la lleve.

Por su parte, Raúl Hoyos viene cada día desde Maracena, municipio al que se mudó hace unos años. Según relata, al principio venía en coche y eso le costaba dinero, no sólo por la gasolina, sino también por el pago de un aparcamiento cercano "para no estar horas buscando un sitio para el coche". Fue cuando decidió empezar a ir en bici y se enganchó: "el aparcamiento es muy difícil en esta zona y además hay muchos atascos".

Su mujer, que es francesa, también lo motivó, "pues es de una región donde todo el mundo se desplaza en bicicleta, por lo que está muy normalizado y en España lo echaba mucho de menos hasta que se compró una bicicleta". Una actitud que pretenden inculcarle también a su hija pequeña de tres años en un futuro y a otro bebé que viene de camino. A las ventajas de rapidez, Raúl Hoyos, que es pediatra endocrino, también destaca la importancia de hacer deporte para gozar de buena salud.

Los únicos inconvenientes que encuentra este colectivo están relacionados con las infraestructuras. La mayoría considera que se hace necesaria una mayor pacificación del tráfico y concienciación por parte de las instituciones de que este medio de transporte cuenta cada vez con más adeptos. Pero mientras llega o no llega ese momento, ellos son felices con su bici, con la que evitan atascos, respetan el medio ambiente, hacen deporte y, en definitiva, ven la vida de otra manera.



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