miércoles, 31 de julio de 2013


Los adultos debemos poner las facilidades para que cada niñ@ aprenda a llevar la bici con seguridad y control, disfrutando de conducir este fascinante vehículo. Es responsabilidad de los padres o tutores del menor facilitar el logro de dicho objetivo básico. Al igual que aprender a nadar, está al alcance de todo niñ@ san@.Y primero los padres, pero después las instituciones educativas deben de cargar con este potencial los ciudadanos del futuro. Es básico

Vamos al lío. De bien pequeño, cuando ya sabe andar bien con autonomía y controla su cuerpo fuerte lo suficientemente bien el niño ya puede jugar con una bici de ruedas anchas tipo correpasillos. Pero el verdadero aprendizaje entrará con la push bike. ¿Al año? ¿A los 2 años? ¿A los 3? Dependerá de cada caso, pero facilitarle y motivarle a que se desplace con la pushbike es tarea clave. Equilibrio, control, coordinación, distribución de pesos, sol@ va a aprender latín con este invento.


Con los pies en el suelo l@s peques controlan la situación. Las ganas de moverse más rápido y llegar más lejos, les empujaran a dejarse llevar y pillarle el truco de circular a dos ruedas manteniendo el equilibrio. Los estabiciclos o antiguas ruedecillas no permitían dicho aprendizaje, por ello se han quedado en la época y ya no son útiles para aprender a montar en bici. Son muy cómodas para los padres eso sí, pero tienen un interés pedagógico ínfimo.

En esta etapa nosotr@s no enseñamos, ponemos las facilidades para que aprendan. Ofrecemos subirse a la bici en el momento oportuno de su etapa de desarrollo motriz y en el lugar adecuado. Motivación toda, instrucciones prácticamente ninguna. Simplemente animamos y sugerimos. Somos quienes velamos por su integridad, pensamos y diseñamos la situación para que las caídas, golpes y tropiezos no aparezcan.

Soy de la opinión que no es necesario caerse de la bici ni una sola vez para aprender, aunque esta máxima es muy difícil de lograr. Se aprende practicando cuando toca por donde toca. Surgirán errores y movimientos toscos, poco precisos, puesto que estamos aprendiendo y además el/la niñ@ se encuentra aún en una temprana etapa de desarrollo psicomotor.

Paciencia y comprensión. Cariño y apoyo.Huimos de las broncas y reproches, el/ la pequeñ@ debe poder errar su conducción para aprender sin que el adulto le censure experimentar. Es nuestra labor ofrecerle un marco adecuado sin peligros. Evitamos ir diciendo no esto no lo otro. Evitamos mil instrucciones estresantes durante su práctica. El niño o la niña debe familiarizarse con la bici y descubrir su funcionamiento óptimo mediante una práctica ilusionante y motivadora.


Luego viene la bici pequeña a pedales, con ruedas de 12, 14, 16, 18 o 20 pulgadas. Bicis con un solo desarrollo, mucho slooping y gran espacio de movimientos. Con uno o dos frenos, mucho mejor sin suspensiones, maneta de freno cerquita del puño y de suave accionamiento. Tapones en el manillar, potencia protegida, pedales de plástico a poder ser con superfície de goma antideslizante, eje de las ruedas que no sobresalgan, puños finitos.

Con esta bici el/la protagonista de este artículo va a aprender realmente a montar en bici. Le iniciamos prestando nuestra ayuda en mantener el equilibrio. No es nada fácil puesto que hay que coordinar el equilibrio del cuerpo junto con el pedaleo de las piernas que hacen oscilar la cadera del/la pequeñ@ y los brazos que se sostienen en un manillar que también debemos moverlo en coordinación.Por eso buscamos mucho espacio. Una superficie regular, plana, que la rueda gire fácil, sin surcos ni baches ni tierra suelta. Amable en eventuales caídas. Sin obstáculos y lejos de la circulación y la muchedumbre. De entrada debemos reducir el número de estímulos a los que deberá estar pendiente nuestr@ peque. L@s niñ@s con calzado adecuado, guantes finos, pantalón largo y manga larga. Evidentemente imprescindible casco bien ajustado.

Cuando enseñamos a alguien a dar sus primeros pedaleos, agarramos el brazo de quien está aprendiendo justo por debajo del hombro. Desde aquí controlamos su balanceo, moderamos su velocidad, le ayudamos a centrar su cuerpo y mantenerse en equilibrio. Con ello aprende a corregir sus desequilibrios de modo mucho más fácil e intuitivo que si le agarramos la bicicleta.

Tratamos de ejercer la fuerza justa y necesaria, para que aprenda él o ella a equilibrarse sin nuestra ayuda. Debemos ser cautos y procurar que no se lastime, somos todo su apoyo y confía en nosotr@s. No hay prisa, cada persona aprende a su ritmo. Deberemos ir soltándole poco a poco, cuando notemos que su control es seguro y cuando el/la peque nos lo pida, sin obligar-le ni soltar-le a traición. Con una sola mano en su brazo lo notamos todo, y en la recta final del aprendizaje experimentaréis como vuestra mano ya no agarra, solo está ahí por si acaso.

Ayudar a alguien a aprender a montar en bici es una sensación infinitamente gratificante para nosotr@s y que ell@s jamás olvidarán.



Colaboración de  BiciMag para Bik-eBulletin

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