jueves, 15 de agosto de 2013


En Mauá, a 27 km. al sureste de Sao Paulo, era común ver hasta 200 bicicletas estacionadas en cualquier punto de la estación de trenes que conecta ambas ciudades, porque existe una ordenanza municipal que prohíbe estacionar las bicicletas en los postes de las calles. Incluso, si un inspector encuentra una bicicleta amarrada o encadenada a un poste, tiene permiso para llevarla a un patio municipal de vehículos. Por esto, todos los ciclistas dejaban sus bicicletas en la estación que también era un lugar seguro, porque siempre había gente hasta tarde.

Sin embargo, este improvisado estacionamiento de bicicletas dentro de la estación hacía difícil que los pasajeros caminaran, sobre todo en el horario más congestionado. Ante esto, Adilson Alcântara, funcionario de la Compañía Paulista de Trenes Metropolitanos (CPTM) y trabajador de la estación Mauá, pensó en una solución para que los ciclistas pudieran dejar sus bicicletas en un lugar más cómodo y seguro, sin afectar a los demás pasajeros.



Fue así como en 2001 fundó la Asociación para Conductores de Bicicletas Mauá (Ascobike), que ese mismo año presentó un proyecto a CPTM para crear un estacionamiento de bicicletas en un costado de la estación de trenes que está en el centro de la ciudad. Como la idea era viable, la compañía entregó a la organización un sector en donde cabían hasta 200 bicicletas.

De esta forma, las personas que viven en Mauá y deben viajar todos los días hasta Sao Paulo para trabajar o estudiar, pueden combinar sus viajes con el tren y las bicicletas. Asimismo, permitió que el 85% de los pasajeros que usan el estacionamiento para bicicletas, continúen sus viajes en tren, dándole una nueva función intermodal a la estación. Con los años, el uso de la bicicleta se fue masificando a tal punto que el estacionamiento debió ampliar sus instalaciones y actualmente se pueden estacionar hasta 1.700 bicicletas.

Para utilizar el servicio, cada persona debe pagar US$5 mensuales, aproximadamente $2.500. Esto da derecho a estacionar la bicicleta durante las 24 horas del día y durante los 365 días del año. A cada bicicleta se le cuelga un distintivo con un número que es el mismo número del estacionamiento y que identifica a cada miembro inscrito en el sistema. También les entrega a los ciclistas planes de salud y un servicio técnico de bicicletas más barato. Este último permite que una persona deje en la mañana su bicicleta y que en la tarde ya esté lista, pero si se necesita más tiempo para arreglarla, Ascobike tiene 12 bicicletas que presta a los usuarios.

Como el estacionamiento busca ser un agente social, también cuenta con abogados y trabajadores sociales que ayudan a los ciclistas en cualquier tema legal en que necesiten asesoría, independiente del tema que se trate. En cuanto a temas más cotidianos, los ciclistas pueden tomar agua o café, limpiar sus zapatos después de pedalear e inflar las ruedas de sus bicicletas.

Los US$5 mensuales son la única entrada monetaria del servicio y financia el newsletter del sistema, las contribuciones, los impuestos y el sueldo del equipo de Ascobike que cada cierto tiempo realiza talleres para enseñar sobre la seguridad en el tránsito.

Como el formato de estacionamientos funcionó correctamente desde el principio, el servicio se amplió a otras 14 estaciones de CPTM, siendo el más exitoso el de Mauá. Actualmente la organización está trabajando con otras organizaciones e instituciones municipales, federales y estatales para promover la bicicleta como un medio de transporte e instalar en las calles señalética enfocada en los ciclistas.


ASCOBIKE: Largest Bicycle Parking Facility in the Americas from Streetfilms on Vimeo.

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