domingo, 8 de diciembre de 2013



Los paulistas no lo pueden creer. La muralla apareció de pronto, sin motivo lógico, obligando a que las bicicletas entren al carril de los buses justo al costado. Mira las evidencias en el interior del post.

Las vías exclusivas son un gran beneficio para las ciudades y los ciclistas. No son algo muy complejo: deben delinearse según las calles, lo suficientemente anchas para el tránsito de las bicicletas y estar libres de obstáculos. Sin embargo, la semana pasada en São Paulo, Brasil, los ciclistas de la ciudad se encontraron de frente con un enorme muro de hormigón justo en la ciclovía.


Para Alexandre Sato, que usa este camino para ir y volver del trabajo cada día, el muro apareció de un día para otro, sin propósito aparente y forzando a que las bicicletas entren al carril de los buses justo al costado.

Eso, por supuesto, parece no tener sentido, por lo que tras una campaña ciudadana, la empresa aceptó remover la pared. No hubo disculpas por las molestias ocasionadas a los ciclistas, además del peligro, menos aún reconocer que instalar un muro justo ahí fue un error.

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