miércoles, 16 de abril de 2014


La prensa del mundo entero ha destacado el trabajo, el sacrificio y el arrojo de las 31 selecciones que tuvieron que clasificarse para participar este año junto con la anfitriona, Brasil, en la Copa Mundial de la FIFA™. Para un aficionado inglés, decidido a recaudar fondos para obras benéficas, el camino ha sido mucho más largo, más exigente y más duro que el de la mayoría.

Hugh Thompson se encuentra en las últimas etapas de un viaje de 25.000 km a través de 25 países y cinco continentes, que concluirá en Río de Janeiro en junio. Su gesta es más impresionante si cabe dada la increíble distancia que ha recorrido este seguidor del Newcastle United con su bicicleta, Shola (que lleva el nombre de Shola Ameobi, el delantero nigeriano de las Urracas).

¿Por qué ha asumido Thompson tan arduo reto? Porque decidió recaudar dinero para TackleAfrica, una organización benéfica que proporciona educación sobre el virus VIH a través del fútbol por todo el continente que albergó la fase final de 2010. Este inglés, de 29 años, que ha trabajado en proyectos futbolísticos para personas sin hogar en Inglaterra y en Estados Unidos con el Red Bulls de Nueva York (como entrenador para el desarrollo), ha hablado con FIFA.com sobre la finalidad y los buenos y malos momentos de su viaje hacia Río.

“Fui voluntario de TackleAfrica hace cinco años en Uganda”, informa Thompson. “Me impresionó enormemente la incidencia que tenían las obras benéficas en las comunidades. Me enamoré del país, de su gente y de su pasión por el fútbol. También pude comprobar la enorme necesidad que había de informar a los jóvenes sobre el VIH, lo que me llevó a recaudar dinero para contribuir a la causa”.

Momentos dulces
Thompson atesora estupendas anécdotas de su viaje, como los momentos que ha pasado jugando al fútbol y entrenando en lugares impresionantes. “Tengo el privilegio de haber visitado muchos proyectos de TackleAfrica en Uganda, Kenia y Tanzania”, prosigue. “He conocido a mujeres excepcionales que contribuyen a la emancipación de las jóvenes en Tanzania. Organicé un torneo de fútbol en Sídney entre 20 equipos, que recaudó 4.000 libras en un solo día. Fue increíble. También participé en una experiencia alucinante: un partido de fútbol interminable, hasta la puesta del sol, al borde de una carretera al oeste de Sumatra”.

No obstante, hay un momento del viaje que destaca por encima del resto, y que está íntimamente relacionado con sus raíces en el noreste de Inglaterra. “Estaba entrenando y jugando en Budapest, como parte de un proyecto de fútbol para personas sin hogar”, explica Thompson. “Hacía una tarde preciosa en la isla Margarita, muy cerca de una fuente musical. Aquella mañana había leído que se cumplían cuatro años de la muerte de Bobby Robson. Al atardecer, mientras jugaba, sonaron los acordes del famoso Nessun Dorma en las fuentes musicales. De repente, me encontré sumido en los recuerdos de 1990. Fue un momento extraordinario”.

Los primeros recuerdos que tiene Thompson de la Copa Mundial giran en torno a aquella trayectoria de Inglaterra hasta las semifinales de Italia 1990. El inglés admite que su compañero ideal en esta aventura ciclista hubiera sido el seleccionador de los Tres Leones en aquella edición de la competición.

Thompson asegura: “Bobby Robson me contaría anécdotas interminables de su vida en el fútbol. Paso tanto tiempo en la bici que supongo que aprendería muchísimo si lo tuviera al lado. Me haría reír en los momentos difíciles”.

Días amargos
Sin duda, Thompson ha vivido momentos muy difíciles en su viaje. El inglés se encontraba en Nairobi en septiembre del año pasado cuando ocurrió el ataque terrorista al centro comercial Westgate de Kenia.

“Me han perseguido perros salvajes en los campos de Bulgaria y me he caído de la bici en Estambul, Bangalore y en el Newcastle australiano”, revela Thompson. “Además se trata de un reto muy complicado también mentalmente, porque estás mucho tiempo sin hablar con nadie. En un momento dado me di cuenta de que no paraba de hablar solo. En Asia, sufrí una lesión llamada parálisis del ciclista. Como, en la India y en África, las carreteras se encuentran en muy mal estado y yo montaba todo el día sin descanso, me fastidié los nervios de las manos, que se me durmieron y perdieron la capacidad de agarre. Se solucionó con un poco de descanso y carreteras sin baches”.

Durante el viaje, este ciclista entrenador de fútbol ha vivido en primera persona lo que llama “la increíble amabilidad de los extraños”, y admite que se ha sentido abrumado por la reacción que ha visto en las comunidades de un amplio espectro de culturas.

“Me han traído comida, me han invitado a sus casas a comer y me han dado donativos benéficos por las ventanillas de sus vehículos mientras circulaban a mi lado. La gente me ha invitado infinidad de veces a dormir en camas, suelos y campings a lo largo de mi viaje. Lógicamente, el apoyo de mi familia y de mis amigos y, sobre todo, el saber que estoy recaudando dinero para una buena causa hace que todo esto valga la pena, por muchas dificultades que encuentre en el camino”.

Thompson haría bien en contagiar su espíritu luchador a la Inglaterra de Roy Hodgson, que compartirá un grupo muy complicado con Italia, Uruguay y Costa Rica.

“Creo que Hodgson debe tener el valor de elegir una selección para el futuro”, apunta Thompson. “Si lo hace, veo a Inglaterra en cuartos de final y conquistando más éxitos en las próximas competiciones. Lo positivo de este Mundial es que no existen expectativas reales de éxito, lo que proporcionará a Inglaterra la oportunidad de salir a disfrutar de la ocasión y, con suerte, desplegar un buen fútbol”.

“Creo que Brasil y la competición propiamente dicha recordarán a la gente por qué amamos el fútbol. Vimos el efecto que los Juegos Olímpicos tuvieron en Londres, y yo espero que ocurra algo parecido en Brasil”, continúa.

¿Qué lecciones habrá aprendido Thompson para cuando llegue a Río, y qué mensaje desearía transmitir a los aficionados al fútbol y a los jugadores del mundo entero? “La vida es muy simple”, concluye Thompson. “Mucha gente en todo el mundo vive sin nada pero está muy contenta. Los que menos tienen suelen dar más”.

“Muchas veces he creído que no podía continuar. He vivido el monzón en Asia, el abrasador sol africano, la locura de la India y la altitud de los Andes. Pero en muchas de esas situaciones no me quedaba más remedio que seguir adelante. He aprendido que la mente y el cuerpo humano tienen una capacidad de aguante increíble. Con empeño y dedicación y sin elegir la salida más fácil, todo es posible en esta vida”.

Puedes seguir el viaje de Hugh Thompson a Río de Janeiro en Twitter y en Facebook, y donar dinero para su causa en: justgiving.com/ride2rio2014.

Vía FIFA

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