lunes, 14 de julio de 2014

Open Air Cinema Foundation México, a través del programa Bicycle Cinema, encontró en el cine un lenguaje universal que junto a la tecnología permite desarrollar nuevas plataformas de exhibición incluyentes, pues cuidan el medio ambiente y promueven el ejercicio físico.

Se trata de un innovador proyecto que lleva el cine hasta las comunidades más pobres y alejadas del país, de manera poco usual: pedaleando una bicicleta para generar la energía necesaria que haga posible la proyección de alguna película.

El proyecto en México nació hace apenas unos meses, en febrero pasado, cuando inició su implementación en los municipios Quinta el Obispo, Agua de Pajarito, Zinacantán y San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, entidad elegida por su escasa infraestructura.

“Todo surgió cuando conocimos a Stuart Farmer, fundador de Open Air Estados Unidos, quien nos platicó del proyecto en países como Ucrania, Ruanda, Uganda, Kenya y Tanzania.

“Al saber que México posee un gran potencial para el desarrollo de energía alternativa y una población con poco acceso a la cultura a través del cine, los creadores de Bycicle Cinema pensaron que llevar a cabo este proyecto en México sería una gran aportación”, comentan responsables.

Inicialmente la fundación nació con el objetivo de llevar cine a las comunidades marginadas en África y Asia. Posteriormente, debido al éxito del proyecto, éste se empezó a implementar en Europa del Este, pero dadas las condiciones políticas de la región surgió la necesidad de hacer equipos más portátiles y que no dependieran de infraestructura eléctrica.

“El equipo utilizado es de vanguardia, ultraligero y fácilmente transportable. Estas cualidades, dan oportunidad a viajar a través de caminos inhóspitos donde no existe infraestructura eléctrica ni carretera. Se trata de un proyecto totalmente sustentable y ecológico, ya que no emite ningún tipo de contaminantes”, precisan.

Las películas proyectadas son escogidas de contenidos de internet. Se muestran propuestas nacionales e internacionales, ello con la intención de promover la difusión, partiendo siempre de lo local.

Sobre la respuesta del público, Sheila Martínez Monroy, responsable de Open Air Cinema Foundation México, comenta: “Afortunadamente al tratarse de un proyecto incluyente, la gente participa y se involucra; desde acercarse únicamente a ver la proyección, hasta pedalear un rato la bici, generando la energía para proyectar, o después quedarse a conversar con quienes vivieron la experiencia”.

Como parte del proyecto, Open Air Cinema Foundation México ha pensado en organizar otras actividades para complementar su desarrollo, entre ellas colaborar con festivales de cine alrededor del mundo, pero siempre partiendo de lo nacional.

Otra idea es realizar talleres de cine dirigidos a las comunidades donde tiene lugar Bicycle Cinema; ciclos de cine dedicados a directores experimentados, y proyecciones de películas en las que sus directores estén presentes para convivir y platicar con el público.

Actualmente la iniciativa está conformada por tres personas que sustentan el proyecto con sus propios recursos y reciben apoyo de voluntarios. Por ello el primer plan para la fundación es establecerse como organización a nivel local, para poder realizar más proyecciones en estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Michoacán, para luego extenderse a otros países de América Latina.



Vía Filme Web

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