martes, 19 de agosto de 2014

Río de Janeiro es una ciudad que en los últimos años, al igual que la Ciudad de México, ha buscado posibles soluciones para problemáticas sociales y urbanas como el sobrepeso, el congestionamiento vial y la recuperación de espacios públicos. Bicicletas, camiones, teleféricos, trenes, barcos, parques, baños públicos, respeto al peatón; todas estas similitudes y diferencias (a México) que uno como mexicano puede percibir a lo largo de su estancia en una de las ciudades más importantes de un Brasil que lucha por terminar de desarrollarse.

Para abundar y tener mayor precisión en estos temas, a continuación enlistaré y compararé lo antes mencionado con lo que tenemos en la Ciudad de México. Mi experiencia en Río de Janeiro duró 50 días, un tiempo en el que residí en el centro de la ciudad. Mis maneras de moverme fueron principalmente a pie, en transporte público (metro, autobús y barco) y en pocas ocasiones taxi.

La bici

Río es una ciudad muy grande en la que la bicicleta es un sistema de transporte muy recurrido. Si en el D.F. tenemos Ecobici, en Río tienen BikeRio, un sistema muy similar en el que por 10 Reales al mes (aprox. 65 pesos), se puede utilizar una bicicleta libremente durante 60 minutos.

Similitudes con México: Algunas de las avenidas principales (Avenida Atlántica en Copacabana y Avenida Vieira Souto en Ipanema) cuentan con ciclovías para que por ahí transiten las bicis, algo parecido a lo que se hace en Reforma. También, cada domingo algunas grandes avenidas se cierran al paso automovilístico para que la gente pueda andar en bicicleta, caminar o correr.

Diferencias con México: Aunque suene raro, en México se tiene más respeto hacia los ciclistas. En Río es muy común ver a las bicicletas circular sobre las banquetas; en muchas ocasiones estuve cerca de ser atropellado por ciclistas que tienen que ir sobre la acera debido a que andar por la calle les resulta muy peligroso. Otra diferencia es que mientras Ecobici se enfoca en ciertas zonas céntricas del D.F., BikeRio está ubicada en gran parte de esta ciudad carioca, algo que permite tener mayor alcance dentro de la misma urbe.

El peatón, el automóvil y el transporte público

Río de Janeiro es una ciudad cercana a los 11 millones de habitantes, ya con el área metropolitana, por lo que fácilmente el caos puede permear. Como la gran urbe que es, no está exenta de los grandes embotellamientos y problemas viales, por lo que el transporte público es clave para evitar que la ciudad se convierta en algo intransitable. La red de autobuses es una de las más grandes y eficaces de Latinoamérica, misma que cuenta con más de 270 líneas y cerca de 6,000 unidades muy bien distribuidos en la ciudad las 24 horas, los 365 días del año. Por su parte, el metro sólo cuenta con 2 líneas, pero no importa, el sistema de autobuses es tan eficaz que el metro pasa a un segundo término. Lo único malo son los elevados precios: un viaje en autobús 3 reales (20 pesos), un viaje en metro 3.50 reales (22 pesos).

Similitudes con México: Los automóviles no respetan al peatón, así como los peatones no respetan el cruce de las llamadas “cebras”; cada quien cruza por donde quiere. También, los automovilistas y autobuses suelen conducir con exceso de velocidad (sobre todo autobuses, ¡qué manera de pisar el acelerador!).

Diferencias con México: Por increíble que parezca, y tal vez resulte un poco contradictorio a lo anterior, los automovilistas respetan mucho el cruce peatonal al momento de que les toca la luz roja en el semáforo; la invasión de las “cebras” es muy rara. Otra diferencia es que los autobuses son muy modernos, cuentan con refrescantes aires acondicionados para soportar las altas temperaturas de Río; también cuentan con televisión dentro de las unidades. Los ascensos y descensos los hacen única y exclusivamente en las paradas, por ningún motivo alguien se puede bajar en medio de una avenida o en donde toquen el timbre.

Otros puntos exóticos

Barco: Río de Janeiro se encuentra en la costa y el transporte marítimo también es algo recurrente. Es una ciudad que se encuentra en un extremo de la Bahía de Guanabara, misma que es gigante; es tan grande que al otro lado se encuentra Niteroi, otra ciudad en donde vive mucha gente que labora en Río (es como Toluca al D.F). Estas personas utilizan diario el barco para cruzar la bahía, o bien utilizan el enorme Puente Río-Niteroi, el cual atraviesa la bahía por encima del mar.

Teleférico: Río es una ciudad llena de pequeños montes y lomas, lugares en donde suelen ubicarse las favelas. Debido a la dificultad que implica construir vías que lleguen hasta la parte más alta de dichas montañas, el gobierno local instaló una red de teleféricos que permite llegar rápidamente hasta esos puntos. ¿Sería una idea descabellada para llegar a Santa Fe?

Tren: Las zonas marginadas de Río de Janeiro son lugares muy lejanos a donde la mayoría de las actividades laborales se llevan a cabo. Construir un metro hasta allá sería muy costoso, por lo que existe una red de trenes que comunica tales zonas con la parte céntrica.

Baños Públicos al aire libre: Brasil es un país en donde no está penado por la ley beber en espacios públicos, algo que provoca que los consumidores tengan repentinas ganas de ir al baño. En la búsqueda por evitar que la gente orine en las calles, se han instalado a lo largo de la ciudad baños públicos abiertos (como en Amsterdam o algunas ciudades europeas), algo que ha ayudado a mantener limpia la ciudad.

Botes de Basura: Es impresionante cómo en cada poste de luz hay un bote de basura instalado por parte del gobierno local. Aunque siempre encontraremos residuos en el piso, esto ayuda a que podamos tirar nuestra basura prácticamente en cualquier momento en cualquier lugar. Caminen por el D.F. y contadas son las colonias que cuentan con este servicio.

Vía Animal Político

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