miércoles, 10 de diciembre de 2014

Por Laura Elena Aguayo

Mexicali, Baja California- Los propósitos de Año Nuevo o metas por cumplir se acostumbran realizarse en el transcurso del año.

Sin embargo, una peculiar meta se propuso Carlos Ernesto Topete Flores al llegar a los 50 años, pues para darse la bienvenida a la madurez plena ha decidido realizar una travesía en la que cruce el mar, partiendo de Mexicali a su tierra natal: Guadalajara, Jalisco.



Su motivación

Todo inició cuando se le invitó a ser parte del movimiento ciclista que poco a poco ha tenido más seguidores en Mexicali y donde conoció que la voluntad puede más que muchas limitantes mentales, pues no ha dejado de pedalear desde el primer momento en que se sentó en la bicicleta.

"Hace dos años entré al ciclismo urbano con 'Amigos Rositas' y me encantó realizar esta actividad, pues he llegado a recorrer en grupo viajes como el paseo de Rosarito a Ensenada, donde precisamente en su trayecto me vino a la mente hacer un viaje desde Mexicali hasta Guadalajara para festejar mi cumpleaños", expresó.

Para lograr esto, la decisión y disciplina han sido claves, ya que desde hace un año aproximadamente se ha estado preparando, pues va dos veces a la semana al aeropuerto en bicicleta recorriendo 40 kilómetros de ida y vuelta, pero en la ciudad procura hacer 40 kilómetros diarios unas cinco veces por semana.

"Para celebrar mi cumpleaños número 50 he decidido cerrar la etapa de la juventud y empezar la que tiene que ver con la madurez plena y como deseo realizar un evento especial para festejarme, que no sea una fiesta, he decidido dar un buen ejemplo a mis hijos con este viaje".

Oriundo de tierras tapatías, Carlos Ernesto nació un 13 de julio hace 50 años y no teme decir su edad, pues su logro personal y contar con una familia que le ama son su más grande orgullo, siendo una de sus pasiones viajar en motocicleta, aunque esta vez ha de ser desplazada por la bicicleta que será su fiel compañera durante sus días de viaje recorriendo las hermosas tierras de la península de Baja California y el resto de la costa mexicana.

"En total lo que recorreré serán 2 mil 400 kilómetros, siguiendo una ruta por toda la península hasta llegar a La Paz, donde voy a tomar un ferry a Mazatlán y de ahí a Guadalajara. Para lograr esto voy a tener que alternar las noches acampando y durmiendo en hotel, lo cual si voy a tener que hacer, pues al viajar de un punto a otro uno termina muy cansado, lo cual he practicado en cuatro días y cuando uno lleva 100 kilómetros desea una cama de hotel".

Orgullosos de su padre se encuentran Edgar de 15 años e Iván, de 20, quienes esperarán con ansias el llamado de su padre, quien ha salido adelante con su taller automotriz donde repara cinturones de seguridad y bolsas de aire de los autos.

"En el grupo de ciclismo hubo la propuesta de algunas personas para que me acompañaran, pero no quise, pues este viaje lo debo hacer solo", expresó.

+ La travesía

Carlos Ernesto partió la tarde de ayer de Mexicali para viajar a San Felipe y de ahí a Guerrero Negro, teniendo que acampar por lo menos cinco veces en el desierto y para ello adaptó a su bicicleta de montaña un remolque de una sola llanta donde carga su equipo de acampar, primeros auxilios, un panel solar, un equipo de GPS, así como el medicamento para combatir su alergia a las abejas.

Su llegada a La Paz será el 14 de diciembre donde viajará en mar y después emprenderá la travesía por la costa, donde dice tendrá más cuidado a fin de no ser víctima de la inseguridad.

Mediante su cuenta en Facebook publicará videos e imágenes de los puntos a donde arribe y así llegar con bien a la ciudad tapatía donde su madre y hermanos le estarán felizmente esperando para celebrar esta aventura que -más allá del esfuerzo físico- significa un logro personal.

"Se pueden hacer muchas cosas a cualquier edad de la vida si uno se lo propone... Por esto invito a las personas a que intenten probar la bicicleta que es una actividad maravillosa, sus beneficios son enormes, además se llegan a hacer muchos amigos", fueron las palabras del ciclista antes de emprender un viaje que le marcará la vida a él y su familia, demostrando que los sueños pueden convertirse en metas alcanzables.


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