viernes, 19 de diciembre de 2014



Rogelio García Mora Pinto comenzó a coleccionar bicicletas antiguas por casualidad.
La bicicleta con la que inició su colección fue una Philips de 1920. Es la que más ocupa, con la que ha sufrido más accidentes y la que más aprecia.

A mediados de noviembre de 1994, él tenía una bicicleta de montaña con la que se trasportaba a su empleo. El es restaurador de edificios antiguos, en ese entonces trabajaba en una casa del centro de Coyoacán.

La bicicleta de montaña la perdió en un taller de la colonia Del Valle en el que la dejó y cuando regresó por ella, el local estaba vacío.

Estuvo un par de días sin bicicleta hasta que un día en la casa que restauraba en Coyoacán, sus trabajadores sacaron los escombros de la azotea y vio una bicicleta que iban a echar al fierro viejo.
La bici se veía en muy mal estado, oxidada, empolvada, despintada y chueca. Cunado la vio no supo que la bici era antigua, sólo sabía que necesitaba una en ese momento y esa le podría servir.

Llevó la bici al taller “Casa Gloria” en la colonia Del Valle, ahí le dijeron que se trataba de una Philips de los años 20 y le dieron dos opciones:  arreglarla, significaba hacerla rodar nada más  o restaurarla, que era dejarla lo más parecida a su estado original. Por su profesión eligió la segunda opción.

Pero cuando consiguió la segunda fue comenzó en realidad la colección.

Meses después de encontrar la Philips, un plomero le ofreció una Raleigh del mismo año, la bici estaba en perfectas condiciones y la compró.

Él tenía las 2 bicicletas antiguas y las utilizaba todos los días para ir de su casa en la colonia Del Valle al Centro Histórico o a Coyoacán a trabajar, a veces utilizaba ambas el mismo día.

“La gente me ubicaba como el que tenía 2 bicis antiguas y fue cómo un imán. La gente me buscaba y me ofrecía más bicis. Comencé comprando piezas de muy mala calidad. Como todo coleccionista amateur mis adquisiciones no tenían un rumbo fijo”, comentó el Rogelio.

En 2011, junto con  otros coleccionistas, formó el Club de bicicletas antiguas y clásicas de la Ciudad de México, el cual no duró mucho, pero sirvió como pretexto para que realizaran la ‘Rodada Charleston’, la cual se realizó el último jueves de noviembre de ese año.

La rodada consistió en rodar con bicicletas de los años 20 a 70, todos vestidos con ropa de la época y con música mexicana de 1920. En esa rodada hicieron un recorrido por las calles más emblemáticas de la Ciudad de México.

Actualmente tratan de reunirse los domingos en la Avenida Reforma a la altura de el Ángel de la Independencia, pero eso pasa en muy pocas ocasiones.

En ese año también, surgió el Mercado de Trueque Bicicletero, en el cual todos los coleccionistas se juntan cada 2 meses para intercambiar, vender y expones piezas.

Rogelio, es el coleccionista de bicicletas más buscado en la ciudad, sus vehículos los ha expuesto en el Ciudad Universitaria, El Palacio de Minería, la Biciexpo y en enero de 2015 estarán en el Museo Franz Mayer.

Vía Vertigo historia completa.

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