lunes, 26 de enero de 2015

Yasmin se adentra con su bicicleta en los atascos monumentales y en la circulación caótica de El Cairo, ante la mirada estupefacta de los transeúntes. "Desgraciadamente en Egipto, no está bien visto que una chica ande en bicicleta", lamenta.

Yasmin Mahmud, de 31 años, es una excepción en la urbe egipcia ya que andar en bicicleta es de por sí un riesgo y en particular para las mujeres.

Además de los atascos y los peligros de una circulación totalmente anárquica, las mujeres se enfrentan al acoso sexual y a las miradas de condena, ya que algunos consideran indecente que una chica monte en bicicleta.

En cambio, es habitual ver a las mujeres de acompañantes de sus maridos o hermanos en posición de amazona encima de una bici o de una moto.

Yasmin empezó a andar en bici hace cuatro años pese a a la oposición de sus padres. Pero con el tiempo, la joven que trabaja en la administración ha logrado convencerles y ahora se desplaza habitualmente sobre dos ruedas, al menos en su barrio acomodado de Madinet Nasr.

La joven tiene coche pero solo lo utiliza para trayectos largos.

"Con la bici ahorro tiempo, pero también ahorro el dinero de la gasolina", dice Yasmin, con los cabellos al viento, un jean y camiseta amarilla, tras adelantar en unos minutos a varios coches parados en un cruce. "En coche habría tardado al menos media hora en recorrer estos pocos metros", arguye.

Mientras Yasmin circula por una animada avenida, dos jóvenes en una moto se acercan a ella y la interpelan.

En esta ocasión, tiene suerte ya que los dos hombres no son agresivos. En Egipto, las mujeres son víctimas a diario de comentarios obscenos o incluso de toqueteos.

"El acoso verbal es un problema, con las bromas de los transeúntes", reconoce y asegura que un día, un joven intentó subirse en su bicicleta detrás de ella.

En general, la bici apenas se utiliza como transporte en el país, con excepción de una limitada franja obrera.

La ausencia de carril bici obliga a los apasionados a tener que zigzaguear entre la anarquía de vehículos que reina en unas calles pésimamente mantenidas y sumamente peligrosas porque casi nadie respeta las normas de circulación.

Sin embargo, las autoridades empezaron a interesarse el año pasado por la bici. El presidente Abdel Fatah al Sisi organizó en El Cairo un paseo en bicicleta en compañía de sus ministros. Las imágenes del jefe del Estado, sonriente con ropa deportiva, fueron difundidas por algunas televisiones entusiastas.

Aunque Sisi ha incitado en varias ocasiones a los ciudadanos a que cambien el auto por la bici, las autoridades no han adoptado ninguna medida concreta para facilitarlo.

"Necesitamos carriles bici para trayectos más seguros", explica Mohamed Samy, fundador de la asociación Go Bike, que organiza todos los viernes, el primer día del fin de semana en los países musulmanes, paseos en bicicleta por la capital.

Cuando la AFP hablo con Samy, había decenas de personas -entre ellas algunas mujeres- que habían madrugado para andar en bicicleta en las calles casi desiertas.

Wafaa Mohamed, de 50 años, quiere comprarse una bicicleta para ir al trabajo pero "teme más el acoso de la gente que el espantoso tráfico y el peligro de las calles". Cada viernes sale a andar en bici con el grupo Go Bike.

Para este grupo, un objetivo importante es cambiar la visión que tiene la sociedad de las mujeres que andan en bicicleta. "Intentamos que las egipcias salgan del molde de las tradiciones", asegura Hadir, la portavoz de Go Bike.

Y Yasmin, que enseña dos veces por semana a otras mujeres a montar en bici, le da un consejo a una debutante: "Olvidate de la gente que te rodea".


Vía Terra

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