jueves, 5 de febrero de 2015

En el reciente enero la revista norteamericana Fast Company publicó una lista de 7 ciudades que son lideres mundiales en la implementación de políticas publicas para dejar de usar el automóvil y potencializar el uso de la bicicleta, para mejorar la convivencia humana en cuanto a disminuir la contaminación del aire y mejor uso de espacios urbanos en beneficio del peatón, elementos que son factor en la evaluación de la calidad de vida en una ciudad.

La revista se ha dedicado por más de veinte años a no sólo evaluar la innovación en el mundo, sino a revisar su impacto real en la vida cotidiana de los seres humanos, así, las 7 ciudades mejor posicionadas en la implementación de la bicicleta como medio de transporte y mejoramiento de la calidad de vida son: París, Madrid, Chengdu, Hamburgo, Helsinki, Milán y Copenhague, seis europeas y una asiática. Antes de revisar nuestra versión lagunera sobre el uso de la bicicleta veamos el caso de una ciudad latina con una apuesta muy grande por el uso de la bici.

Hoy 5 de febrero la ciudad de Bogotá, Colombia, con una población estimada en casi 8 millones de habitantes, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, (DANE), celebra su décimo quinta edición del "Día sin Carro". Este evento organizado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), consiste en que de las 5:00 am a las 7:30 pm no podrán circular vehículos de motor. Esta iniciativa dejará sin actividad a un millón y medio de vehículos particulares y motocicletas, datos del IDRD. Sólo podrá transitar el transporte público y las bicicletas. Sin duda es una jornada de alto impacto en la sociedad. Es un evento anual.

En esta ciudad se realizan "ciclo paseos" desde 1974, actualmente los domingos y días festivos se disponen de 121 kilómetros para recreación. En 1995 con la campaña "Formar Ciudad" se inicio un proyecto de "CiloRuta" que permitiera trasladarse por toda la ciudad al trabajo o a la escuela, el día de hoy esa vía cuenta con 344 kilómetros, tiene buen espacio en los dos carriles, uno para cada sentido, es fácil de usar, pero sobre todo es muy segura para el ciclista.

Sin embargo, todas estas actividades no han podido tener un impacto real en la vialidad ordinaria de Bogotá, es un caos, tampoco han abonado a que baje la afluencia en el transporte urbano que en horas pico se colapsa. El uso de la bicicleta tampoco influye a la disminución del "asalto común" que actualmente aqueja a Bogotá.

Después de los vehículos particulares la mayor fuente de contaminación del aire son "busetas chatarra" que aun prestan servicio público, a pesar de contar ya con un buen sistema de camiones troncales. Estas "busetas" pertenecen a cooperativas que se han resistido a la "modernización" que les quiere imponer, ya que más bien se les ha propuesto su desaparición para concentrar el negocio del transporte público. Una práctica muy común entre los pocos ciclistas, en comparación de los que no usan otro medio de transporte, es usar cubrebocas para evitar la inhalación de contaminación generada por autos y transporte público.

Con este ejemplo latino podemos ver que impulsar el uso de la "bici" no es sinónimo de mejorar la movilidad ni tampoco de un mejoramiento social en términos de convivencia pacífica y saludable.
En Torreón, los paseos en bicicleta, junto a otras actividades de iniciativa ciudadana, han sido el verdadero "bosque urbano" para la ciudad, es decir, experiencias que nos han permitido respirar aires de vida humana después del fuerte olor a muerte y violencia que nos asfixia.

Pero no podemos pensar que esta es la solución, independientemente si se propone o no como tal, mucho menos si son acciones que se realizan en el mismo marco en el que estábamos antes de 2008, es decir con liderazgos intransigentes, diferencias que crean divisiones insuperables, hacer los paseaos asociados a autoridades corruptas y abonando a la contaminación auditiva, rodadas con "grupos de orden" que asumen un rol de autoritarismo y grita a los paseantes con la finalidad de mantener unido al pelotón, expresiones elitistas en los participantes de los paseos, etcétera.

La "bici" puede ayudar a una sociedad a entrar en un proceso de humanización, pero si la usamos para "pedalear en círculos", en los círculos en los que nos dimos vueltas durante años pensando que éramos una sociedad que vivía en "paz" mientras crecía la marginación y pobreza en la tierra de los grandes esfuerzos, volveremos a creernos que vencimos, no al desierto, ahora corremos el riesgo de pensar equivocadamente que "vencimos la violencia", y hacer de esa idea, que no se constata en la vida cotidiana, nuestro nuevo lema.
Twitter: @dtdavid


Vía El Siglo de Torreón

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